Con 89 años, a Virgilio Rodríguez ya se le fueron apagando las esperanzas. Frente a su casa de paredes sin revocar sólo hay un campo en el que está empezando a asomar la caña de azúcar y, a lo lejos, los cerros. Pero entre ese paisaje y el terreno en el que vive está el camino que convirtió a José Antonio Ruiz, su hijo de crianza -como él lo llama-, en héroe y en víctima en muy poco tiempo: en la bajada del puente que cruza el canal Sur a la altura de Jujuy al 4.700 evitó una violación a principios de año, pero casi en el mismo lugar murió atropellado a fines de julio. Virgilio cree que la clave para evitar que le ocurra a otras personas lo que le pasó a Antonio es una obra que quedó inconclusa a algunos centenares de metros de allí: afirma que cuando la avenida de Circunvalación Oeste esté terminada el tránsito será mucho más ordenado en la zona.
Esta avenida comienza en la intersección de Belgrano y Camino del Perú y el proyecto original indica que debe llegar hasta la avenida Jujuy bordeando el canal Sur. El titular de Vialidad Provincial, Raúl Basilio, aclaró que existe la idea de extenderla hasta la intersección de Jujuy con la autopista Tucumán-Famaillá.
Atracción y rechazo
A partir de la avenida Roca hacia el sudeste el pavimento nuevo seduce a los automovilistas e invita a recorrer las dos calzadas lisas y sin baches. Pero a medida que el conductor se interna por esta calle el paisaje puede llegar a asustar: hacia el sur desaparecen las viviendas, y hacia el norte los asentamientos se adueñan del entorno de la calzada, que en algunos sectores está siendo devorada por montañas de basura y de escombros. Es que en varios puntos de la avenida los vaciaderos clandestinos parecen una plaga casi imposible de erradicar: los operarios de Vialidad retiran los residuos, pero a las pocas horas los montículos vuelven a aparecer. El pavimento sólo llega hasta la diagonal Salvador Allende (entre la Roca y esta calle hay unos 4,5 kilómetros). En realidad, la diagonal está a pocas cuadras de la Jujuy. Sin embargo, los basurales y los matorrales dan la impresión de que las dos calles están muy lejos una de otra. "Como por acá no pasan los basureros tiramos todo en el canal", se justifica una vecina que atiende un quiosco a dos cuadras de la intersección con la Roca y que con sus palabras resume uno de los principales flagelos del entorno de la avenida.
Desvelos en común
Virgilio Rodríguez vive bien al sur, a metros del punto en el que la avenida de Circunvalación Oeste debería unirse con la Jujuy, y la casa de Silvina Herrera de Balderrama está en el barrio Mutual Policial, a algunas cuadras de la intersección de la Circunvalación con la Independencia, al oeste. Sus vidas son muy distintas: el anciano habita un entorno casi rural y ella un barrio de la periferia. Sin embargo, poseen algo en común: la avenida inconclusa que debería unirlos desvela a ambos por distintas razones.
"Cuando terminen la Circunvalación el tránsito va a ser más ordenado y va a haber menos posibilidades de que alguien muera atropellado, como le pasó a mi hijo", argumentó Virgilio mirando hacia la Jujuy, que, a la altura de su casa es casi una ruta.
"Tengo que acompañar a mi hija a la parada del colectivo armada con un palo porque, aunque usted no lo crea, los ladrones, que son todos menores, se trepan a los árboles y desde ahí sorprenden a las mujeres. Aunque por acá el pavimento está bien, la avenida inconclusa es una pesadilla: no nos lleva a ningún lado, pero nos trae muchos problemas", describió Silvina.
Entre Independencia y Salvador Allende casi no transitan autos; las motociclistas y los carreros son los dueños de las calles. Los peatones caminan en grupos. Las hermanas Alejandra y Silvia Huidobro no permiten que sus hijas adolescentes vayan solas ni a la escuela. "De noche apenas nos vemos las manos", explicó Alejandra y señaló hacia el cielo: casi ningún poste de alumbrado posee focos. "Nos habían prometido que con la avenida íbamos a tener una vida mejor -agregó Silvia-; seguimos esperándola".